Maldije la lluvia que azotaba el techo
y no me dejaba dormir;
El viento maldije que vino a robarme
galas del jardín.
Pero tú llegaste, y alabé la lluvia
cuando te quitaste
la empapada túnica,
y al viento di gracias, porque con sus soplos apagó mi lampara.
23 de diciembre de 2012
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