Recordar antiguas penas o enojos da lugar a sufrir. Cada vez que me pongo a pensar en que está pasando, trato de evitarlo, pero esos 30 segundos que tengo ese pensamiento, o recuerdo, en la mente, son los más agobiantes. Me invade la tristeza, la bronca y la impotencia. La desesperación de la inutilidad. Después pasa una mosca y se me va, pero esos 30 segundos... ay, esos 30 segundos son torturosos e insoportables.
Creí que escribiendo esto se me iba a pasar, pero al contrario, le estoy dando más importancia. Chau.
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