Ping... pong... y vuelve a hacer ping.. y vuelve al pong. Chocar contra la mesa y contra la raqueta, y contra la mesa de nuevo. Desespera saber que volviste a girar y no sabes cómo parar, desespera esta impotencia, entristece notar lo que hiciste, por tonto, no por malo.
Desespera no poder dejar de chocar entre las raquetas, cuando habías logrado tan fácil que dejen de chocarte a vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario