31 de julio de 2012

Ojo por ojo I

Recordar antiguas penas o enojos da lugar a sufrir. Cada vez que me pongo a pensar en que está pasando, trato de evitarlo, pero esos 30 segundos que tengo ese pensamiento, o recuerdo, en la mente, son los más agobiantes. Me invade la tristeza, la bronca y la impotencia. La desesperación de la inutilidad. Después pasa una mosca y se me va, pero esos 30 segundos... ay, esos 30 segundos son torturosos e insoportables.
 Creí que escribiendo esto se me iba a pasar, pero al contrario, le estoy dando más importancia. Chau.

25 de julio de 2012

Ten compasión, piedad, amor!... -John Keats


¡Ten compasión, piedad, amor! ¡Amor, piedad!
Piadoso amor que no nos hace sufrir sin fin,
amor de un solo pensamiento, que no divagas,
que eres puro, sin máscaras, sin una mancha.
Permíteme tenerte entero... ¡Sé todo, todo mío!
Esa forma, esa gracia, ese pequeño placer
del amor que es tu beso... esas manos, esos ojos divinos
ese tibio pecho, blanco, luciente, placentero,
incluso tú misma, tu alma por piedad dámelo todo,
no retengas un átomo de un átomo o me muero,
o si sigo viviendo, sólo tu esclavo despreciable,
¡olvida, en la niebla de la aflicción inútil,
los propósitos de la vida, el gusto de mi mente
perdiéndose en la insensibilidad, y mi ambición ciega!



16 de julio de 2012

Love is all you need

 Después de toda esta mierda de los últimos meses sigo firme en mis palabras, sigo aferrada a esta frase, sigue impresa en mi cuerpo y cada vez que la necesito me hace arder para recordarme lo que soy y por qué y por quién o quiénes lo soy. Soy yo, esas personas son yo, quizá no sea lo mejor, pero es lo más lógico amarme, por ende, a las personas que amo. El amor es inhumano, es lo que saca la irracionalidad de las personas y el egoísmo, es lo que las aleja de sus objetivos y a la vez las satisface. El amor, por ausencia o por su presencia, nos hace a nosotros, queramos admitirlo o no (además de otras cosas), el amor es la base de la humanidad. La locura y el amor rigen al mundo, después viene todo lo demás

10 de julio de 2012

Ping... pong... y vuelve a hacer ping.. y vuelve al pong. Chocar contra la mesa y contra la raqueta, y contra la mesa de nuevo. Desespera saber que volviste a girar y no sabes cómo parar, desespera esta impotencia, entristece notar lo que hiciste, por tonto, no por malo.
Desespera no poder dejar de chocar entre las raquetas, cuando habías logrado tan fácil que dejen de chocarte a vos.